Hace varios años que el congreso mexicano aprobó la ley que obliga a los partidos a incluir un porcentaje específico de mujeres en sus listas de candidatos. Se estableció un sistema de cuotas en México sin un debate a fondo. La medida fue vista por sus artífices como una forma progresista de impulsar la igualdad de género y mejorar la representatividad de las mujeres en los órganos de gobierno.
En las democracias consolidadas el tema de las cuotas es otro. Aun en Estados Unidos, donde se inventó la política de la "acción afirmativa", las cuotas de género no han sido establecidas en el Congreso. ¿¡Por qué? Los mexicanos podríamos aducir que somos la vanguardia en reformas de género. Lo más cierto es que no tenemos certeza en lo que estamos haciendo. La política de la acción afirmativa fue inicialmente pensada como un sistema de discriminación positiva. Se buscaba proveer a grupos minoritarios, tradicionalmente discriminados, igualdad de oportunidades, particularmente en los ámbitos laboral y educativo. Así, las universidades establecieron cuotas mínimas de estudiantes en ciertos grupos, negros, chicanos, etc.